Hoy una persona discursando desde un púlpito sobre las diferencias de las personas contó un cuento sobre como se seleccionaba en los cielos a aquellas personas que serian diferentes en esta vida para llevar cargas tales como síndrome de Down, Autismo u otras enfermedades o capacidades diferentes, termino de contar el cuento, testifico de ello y termino su discurso...
Medité el tema ampliamente durante la tarde y como conclusion obtuve que aquella persona tiene una gran fe en los cuentos con alma que existen a través del mundo... su explicacion doctrinal fue entregada ampliamente sin fundamento en la doctrina de Dios, solo en un conjunto de palabras bellamente coordinadas para que sean del agrado del oído de la gran mayoria de las personas, pero con nulo respaldo en las escrituras, palabras de lideres religiosos o de algún teologo instruido de los cuales hay varios a traves del mundo.
Creo fervientemente en que este se esta convirtiendo en un cáncer a través de las religiones y es lo que esta generando descontento y desconfianza entre los feligreses ya que las personas no son capaces de sentir la inspiración del Gran Dios si las palabras que se dicen desde el estrado no son las que el ha dicho... es decir, han olvidado la mejor forma de predicar, aquella que uso Jesucristo durante su ministerio terrenal, la predica a través de parábolas, las cuales pueden llegar desde el mas inteligente de los hombres hasta el mas básico de estos sin dejar espacio a dudas, respaldando con la doctrina luego de hacer la alegoría para que las palabras no cayeran en desprecio por parte de los doctos en la ley...
Estos predicadores están tan inmersos en los mundos laborales que nos parece estar escuchando a un gerente en alguna empresa motivando a los trabajadores, o a un político prometiendo cosas para el futuro en la sociedad o simplemente imitando la manera de hablar de los grandes y sencillos predicadores pero sin la parte esencial de ello, la cual es la doctrina pura e inmácula sin la cual todas las palabras que un predicador puede decir son nulas y vacías.
Cada uno de nosotros debiera ser capaz de declarar un principio fundamental para la vida de las personas, usando la doctrina que respalda dicho principio, las alegorías o parábolas necesarias para que sea completamente comprendido y un ferviente testimonio del efecto de ese principio en la vida personal, sin estos puntos nuestra explicación es saliva gastada en vano... es necesario que los invite a hacerlo?... espero que no!
Es más cotidiano de lo que puede parecer. El limite entre lo personal y lo doctrinal puede ser fragil.
ResponderEliminarHay que tener ojo con las interpretaciones personales, sobre todo desde el pulpito que es un lugar para testificar y enseñar de la verdad de la doctrina.
:)